Saltillo, Coahuila.- Los ataques letales y la violencia como técnica de resolución de los problemas familiares, están convirtiéndose en Saltillo en una práctica que aprenden tanto hombres como mujeres, y que este fin de semana cobró su cuarta víctima mortal en menos de una semana.
“El multihomicidio acontecido la semana pasada le dejó como enseñanza a muchas parejas que una forma de imponerse rápido es matando; sí existe el efecto dominó y el aprendizaje en la violencia y la crueldad”, explicó la doctora Rosa María Salazar, sobre el aumento de ataques letales al interior de los hogares en Saltillo.
La madrugada del domingo, Azucena Noemí mató a su pareja, Johojan Jared Abrajan Carreón, ambos de 21 años, después de que estuvieron conviviendo y alcoholizándose en la cochera de su casa, ubicada en la calle Sergio García Cabral, de la colonia Universidad Pueblo.
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El ataque y muerte de Johojan sucedió frente a su hijo, Joshua, de apenas 4 años, quien fue víctima colateral del momento que cambió la vida de su familia para siempre, porque su madre fue detenida y su padre quedó sin vida.
“La chica debió ser madre muy joven, a los 16 o 17 años, y aunque nada justifica un homicidio, a su edad todavía ni siquiera tenía la maduración de la corteza prefrontal del cerebro. Las madres adolescentes sufren la tensión de la crianza, no saben de responsabilidades y en algunos casos su psique se altera y se rompe”, dijo la socióloga Alicia Perales sobre el tema.

Sustancias de riesgo
Según testimonios, además de alcohol, la pareja consumía mariguana; incluso en sus redes sociales presumían que habitualmente fumaban cigarros de esta droga, además de la cerveza, que formaba parte de su estilo de socializar.
“Las drogas hacen escalar una discusión de pareja; alguno de los dos, o ambos, se hacen valientes y cometen actos que no harían en otra circunstancia”, dijo Perales; “hay drogas como el cristal, que los hacen alucinar: escuchan voces que les dicen ‘mátala’, y a eso hay que agregarle que las parejas no tienen herramientas para negociar, no les han enseñado a dialogar”, complementó Rosa María Salazar.
Aunque en la mayoría de los casos los hombres son los victimarios, las mujeres también están bajo el efecto de la pedagogía de la crueldad, según la doctora Salazar: “Los hombres violentan para imponer su control y las mujeres para defenderse de la imposición”.
El ataque de Azucena Noemí en contra de Johojan Jared Abrajan pudo ser un acto de rebeldía: “Si el hombre le dijo que ya no tome y si ellos están acostumbrados como pareja a tomar, si conviven de esa manera y él intentó imponerse, ella se rebeló, puede ser”, explicó Rosa María, explicando sin justificar la violencia.
Contenido negativo
A todo lo anterior hay que sumarle los estímulos provocados por el llamado “primado negativo”, un concepto que la socióloga Alicia Perales explica como los pulsos eléctricos que alteran la frecuencia de las personas.
“El consumo de contenido violento en las redes sociales, la música como los corridos tumbados y el reguetón, donde sólo se repiten temas de sexo, alcohol, drogas y dinero fácil, normaliza la violencia porque el cerebro sólo absorbe información”, explicó la especialista.
Víctima grave
Sobre Joshua, el hijo de 4 años de la pareja, quien quedó sin padre y con su madre encarcelada, mientras la Fiscalía General del Estado investiga el homicidio, la socióloga Alicia Perales advirtió que el menor enfrenta una grave afectación emocional.
“Estas víctimas son gente rota por crianza y necesitan de apoyo emocional y mental para entender y superar lo que pasó, porque de otra manera no logran salir de esa situación, que es la ruptura”, señaló.
iZN